lunes, 28 de marzo de 2011

Paris Oh la la

Hola Amigos lectores! Aquí estamos en nuestra última noche en París. La ciudad que nos dejó exhaustos y que nos obligó a mover las patas para ver sus diferentes maneras de ser hermosa. La foto que aquí ven primero, es del 28 de marzo a la mañana. Agotados de tanto trabajo y cosas importantes para pensar, nos tiramos a dormir una siestita en los Jardines de las Tullerías, que son la monumental entrada al Louvre. A Juan le molestaba el sol, entonces se puso mi gorro Hallabalooza. Yo me dediqué a ver a los pajaritos y a intentar dormitar. Después nos fuimos a recorrer, porque sino era un escándalo. Igual después del almuerzo también nos dormimos una siesta ahí JO!
Esta fotito es de Juan en la rivera del Sena. Él dice que va a ser la tapa de sus libros. Yo digo que puede salir todavía más lindo. Ese día se nos hizo tarde y no pudimos ir al Museo del Orsay (que no es lo mismo que el off side) Como me gustan los clichés y también "El fabuloso destino de Amelie Poulain", fuimos a almorzar unas frutas al parque que está a los pies de la Basílica del Sacre Coeur. Yo me puse las frambuesas en los dedos, para imitar a Amelie cuando era pequeña. Claramente, la nena resultó ser más simpática (y también quedar menos boluda)




Este fue nuestro primer día completo en parís. Se nota mi cara de felicidad, no? Llegamos a los jardines de Luxemburgo y la gente estaba feliz disfrutando del primer sol de la primavera. Yo estaba todavía más feliz (casi como Román y su gol del domingo). Nos tiramos un rato al sol, miramos a las francesas bien vestidas (las porteñas apestamos en comparación a ellas), y seguimos camino porque teníamos muchas cosas para conocer.


Se darán cuenta que estas fotos parecen de dos vagos que salieron a rascarse por el mundo. Es algo así, pero tampoco tanto. Estas fotitos son de los momentos más lindos, cuando realmente nos sentamos a mirar lo que teníamos alrededor y a disfrutar y creernos un poquito parisinos.

Después les vamos a quemar las pestañas con nuestro millón de fotos.


Esta sesión de fotos va a pedido del Chelo!

viernes, 25 de marzo de 2011

Aviso al público

Queremos contarles a todos nuestros lectores (?) que hemos tenido algunos problemas técnicos con la conexión a internet. Primero, nuestra notebook a veces se conecta y a veces no. Segundo, nuestro adaptador para cargar la batería no sirve en París. Por eso, la falta de escritura. Ando con ganas de contarles de todo esto.
París me dejó con los pies en la lista del Incucai, pero con una felicidad enorme. El tiempo nos acompaña y hemos dado mil vueltas. Pero nos falta muchísimo por recorrer. Este fin de semana nos encontraremos con una amiga parisina, que esperamos nos muestre algo del hermoso barrio de Montmartre.
Solo quiero decirles, que cuando vine acá, tenía pocas ganas de ver la Torre Eiffel. De día, es enorme e imponente, y nada mas. Pero de noche... ahhh! de noche se enciende como mil flashes. París toda es de noche y de sus parques. Tenemos planeado hacer mañana un picnic a lo parisino. Ir al Pont des Arts con unos sandwiches, un quesito y vino. De mantel, llevo uno especial que heredé. Ahí vamos a ver la ciudad iluminada y a relajarnos.
Acá han llegado los primeros calores primaverales y la noche invita a unas copillas.
Espero que Buenos Aires esté igual de amable que París.

Venecia, la ciudad de los recovecos

Venecia es indescriptible. Salí medio dormida del Tren Freccia argento (de plata, no de argentino), y cunaod quise salir a la calle había agua. Ahí nomás. Nada de sendas peatonales ni asfalto. El taxi es una lancha. El bondi, que estaba manejado por un genio de la navegación, era un barco con muchos asientos. Una onda la cacciola.
Sin hablar mucho, subiendo y bajando puentecitos fui mirando la ciudad, que finalmente, poco tenía que ver con mi idea de ciudad.
No me enamoré locamente de Plaza San Marco, sí lógicamente me encantó que la plaza estuviera directamente al lado del mar, solo unos escalones abajo. Lo que me pudo, fueron las callecitas-recovecos de Venecia. La ciudad es toda peatonal por cuestiones obvias. Por ende, el silencio y las conversaciones en italiano se dejan escuchar claramente. Meterse en las callecitas extremadamente angostasn(a veces con suerte entra una persona) es aventurarse a encontrar a la vuelta de la esquina una plaza, un puente y sus gondoleros, una trattoria con olor a pizza, el mismísimo mar, o un callejoncito con cuerdas llenas de calzones y ropa, que cruzan las casas.
El último día fue el más lindo. NOs sentamos a la orilla del Gran Canal a la tardecita, cuandno nos daba el sol. Al lado había una parada de gondoleros y cerca el Rialto. Miramos el puente y también las tácticas de seducción de turistas para subir a las góndolas (había varios pichones, pero a nosotros no se nos acercaron por tener cara de ratas). Paseamos lo que nos faltaba y terminamos nuetsra estadía en Italia tomando una copa de vino chianti cerca de la barra de un pequeño bar.

Ya extraño un poco el idioma italiano (todavía contesto grazie), la comida siempre presente, y la familiaridad que nos transmitió dar vueltas por Italia

domingo, 20 de marzo de 2011

Aguafuertes de Florencia

- En la ventana del cuarto está pintado el Duomo de Florencia. Uno se acerca y rasguña el vidrio, pensando que, como todo en la Toscana, es un cuadro de Miguel Angel. Pero no; las uñas se gastan y el Duomo sigue ahí. Está ahí por la mañana, con el sol sobre sus rojos tejados, y está ahí, de noche, y con otras galas, cuando uno vuelve al cuarto. Es como un faro: para ubicarse en Florencia, basta levantar la cabeza, buscar el marmol blanco y verde entre cielo celeste, e inmediatamente, uno encuentra hasta la Cruz del Sur entre tantos Cristos y Crucifixiones.

-Para el César lo que es del César, y para Florencia lo que es de Toscana. Florencia vende su ciudad como una obra de arte. Por acá, no pasó el Imperio Romano. Pasó Miguel Angel, Raffael, Vassari, Donatello, y pasaron sus mecenas. Hay orgullo y algo de rivalidad. El duelo de los gladiadores modernos, justamente, se celebró hoy en el Artemio Franchi: terminó 2-2, y nosotros nos enteramos en las noticias. Otra vez, Roma no pasó por Florencia.

- Tampoco pasó el fascismo ni la Segunda Guerra Mundial. Según mi libro de Florencia, material obligado de consulta, la ciudad quedó destruida por la aviación aliada. Para construir Florencia se precisó un genio como Miguel Angel; para reconstruirla, deben haber precisado miles de artistas anónimos, que dejaron todo tal cual lo pensó Buonnarotti.

- Por más que nos esforcemos, y por más que pretendamos tener una cámara mejor de la que tenemos, la foto nunca va a captar lo que queremos que capte: lo que vemos, con los dos ojos bien abiertos. Intentamos una y mil veces, con más luz, con menos luz, con otro balance de blancos, y todo es en vano. El ojo ve más; es imposible capturar eso que está ahí, siempre ahí, como el Duomo en la ventana del cuarto. Nada alcanza. Las palabras tampoco bastan. Cada letra que tipeo es un ladrillo que intenta reconstruir lo que vimos, pero que, sin embargo, solo van construyendo una pared entre nuestros ojos y la ventana del cuarto.

Firenze y sus muchas facetas

Firenze es Florencia. Aclaro, en un estilo maradoniano. Muchos años yo no tuve ni idea de esta traducción.

Me gustó esto de hacer listas con particularidades de los lugares donde estoy... Así que acá va algo así:

- Las estaciones de trenes son una generalidad en todos los lugares donde estuve. En Roma y Florencia, tanto como en Buenos Aires, son lugares de paso donde la gente pobre o necesitada, aparece, por más que la ciudad quiera ocultarla. Obvio que en Roma la situación estaba más simpática que en Constitución.
- No entiendo cómo no tenemos buenos trenes de larga distancia en Argentina. En Italia es caro, pero el viaje es placentero, y mucho más lindo que ir en micro (esta va dedicada a Chelo)
- Florencia tiene una mezcla racial mucho más fuerte que Roma. La zona de inmigrantes es bien marcada, hay más variedad de comidas y se escuchan a los gritos árabe, hindú, italiano y hasta algo de español
- Ir caminando por una plaza florentina y encontrarse con una galería al aire libre llena de estatuas increíbles, es una total tentación para Juan, que se ha convertido en el Turista Toquetón (solo toca pedazos de piedra, mármol, etc. nada de carne italiana). Para completar el buen momento, nada como música italiana de fondo para el cliché.
- Las joyas son caras en Buenos Aires y en el Ponte Vecchio. No hay caso, Juan no me va a comprar un anillo de esmeraldas
- La vida para el celíaco en Italia es una fiesta. Fuimos a un súper y llenamos la mochila de víveres aptos. Todos bastante baratos y ricos. Gracias a eso, terminamos comiendo unos sandwiches en Piazza Michelangelo, con una vista increíble de toda la Toscana. Para subir casi pierdo el pulmón.
- El tano puede ser una persona adorable, al estilo el Nono que todos alguna vez conocimos, o puede ser un estilo menemista. Ayer fuimos a comer a un restorán del segundo caso. Igual la comida estaba buenísima y la atención fue muy amable. Eso sí, abrir la canilla del lavatorio con un pedal... diría que me tapó el agua.
- Los restoranes tienen ciertas características: siempre te quieren traer agua aparte, aunque te estés pidiendo coca, comés pasta pero no te traen el queso rallado para agregarle (yo como queso con algo de pasta). Tampoco hay panera como algo predeterminado. Si llego a pedir manteca obvio que me la cobran. Ahh! Y tampoco traen salero.
- Los baños de museos, restoranes, etc, tienen siempre un antebaño compartido entre hombres y mujeres. Así que muchachos... si van a liberarse, procuren que no haya una dama en el baño contiguo
- Palabras como "prego", "scuzi", "hai menu senza glutine", "due", "ciao", "buonna sera", se nos hicieron muy comunes (perdón por los errores de ortografía, solo digo las palabras, no las escribo)
- Roma y Florencia son lugares "estrechos", con edificios bien pegaditos... no sé cómo explicarlo... La cuestión es que me di cuenta que para apreciar la belleza de estas ciudades es necesario tomar un poco de distancia en espacio, y tal vez, en tiempo (me parece que Hemingway decía algo sobre esto). Me gustaron mucho los lugares desde donde pude apreciar toda la belleza conjunta de Roma y Florencia. Donde se ven las cúpulas, los tejados iguales y diferentes, campanarios y grandes torres. Mirar panorámicamente y con la compañía del sol, ha sido todo un desubrimiento para mí.

Eso es todo mi aporte de hoy. Mañana salimos a la mañana a Venecia. Eso sí que no sé cómo será...

viernes, 18 de marzo de 2011

La vida en Roma de Juanelo y Sole

Estos días en Roma, nos dedicamos a caminar, a mironear recovecos, a comer y saborear los platos. Y a empaparnos. Sí, Roma decidió que a nosotros nos venía mejor la lluvia, así que tuvimos dos días enteros de lluvia. A veces tranquila, a veces garúa, y otras torrencial.
Cómo eso igual no nos desanimó, salimos a patear con nuestras argentinas zapatillas y a verle la cara a los romanos cuando les habláramos en cocoliche.
Tengo muchas cosas para contar, tantas que no todas van a ser escritas ahora... sino no voy a tener nada para contarles a la vuelta. Así que voy a comentarles algunas impresiones de esta bella ciudad:
- Con Juan todavía no logramos entender cómo toman el café los tanos. Dos cafe latte nos confirmaron que les gusta tomarlo medio frío. El macchiatto resultó ser un shot de café extra fuerte, nada que ver con un cortado. Más bien es un levata muertos. Si descubro cuál es el café que más se parezca a un café con leche caliente, se los haré saber.
- Otra cosa que me llamó la atención, es que mientras desayunábamos la gente hablaba por teléfono, se tomaba el café y.... jugaba a las tragamonedas!!!! Qué onda?? Es como si en Café Martínez, mientras me mando una torta rogel, meto unas fichas y pierdo unos pesitos. Muy loco.
- En la calle de Roma lo que más se escucha no es los gritos de los tanos mientras hablan, sino las ambulancias. Alguna que otra vez un patrullero. Tienen unas calles tan angostas y sin vereda, que se la deben pegar bastante seguido. Igual manejan muy bien, y tienen unos autazos.
- Hoy por la mañana fuimos a un parque que se llama Villa Borghese. Confirmamos que el tan conocido aspecto mafioso de los italianos, se ha trasladado a Roma y a los patos que habitan en el lago del lugar. Vi como entre tres cagaban a picotazos a uno. Solo con la intervenciçon de una gaviota lograron separarlos.

Les cuento que los italianos son muy amables, hemos improvisado a lo loco en inglés, español o un intento de italiano y siempre nos entienden y ayudan. las últimas noches fuimos a comer a un restoran que queda cerca, La Soffita Renovatio. Está lleno de gente de Roma, por lo que parece ser bueno. A mí me convenció, y realmente comimos de diez. Yo volví a tomar cerveza después de 5 años, y estaba increíble. No paramos de comer pizza y pasta. Son tan ricas que viviría a esa dieta.
Roma es un paraíso para un celíaco... la verdad que me siento muy a gusto.

En cuanto a lo mejor de todo.... los lugares que vimos. La lluvia nos mojó y resfrió, pero no hizo que dejáramos de caminar. Estuvimos en la Fontana di Trevi, en el Panteón, entramos a la Basílica de San Pedro y sus catacumbas, vimos cada estatua con atención. Las Iglesias... debo confesar que hace mucho que no entraba tanto en iglesias. Algunas más austeras, otras góticas, otras recargadísimas... todas tenían algo increíble para mostrar. Me di cuenta que de las imágenes de vírgenes, las que más me gustan son las bizantinas (qué específico!). Conocí Piazza Spagna, y desfilé jejeje. Pero lo que me enamoró, es que los romanos no tienen lugar para jardines, entonces se hacen en sus terrazas y balcones, un mundo de plantas y flores. Limosneros, naranjos, violetas de los alpes. Nada los amedrenta. Eso es realmente hermoso. Pagaría lo que sea por vivir en Roma y tener mi terraza jardín.
Igualmente, el premio mayor se lo ganó el día de ayer, el Coliseo, el Palatino y el Foro Romano. Nos llovió todo el día. Caminamos 9 horas seguidas sin casi almorzar, y sin embargo teníamos ganas de ver más. Pensar que estábamos en los lugares donde había estado Julio César, otros que eran del 500 AC es realmente imposible de creer. Me gustó meterme en escaleras o pasajes y pensar que nunca nadie los había descubierto. Pisos hermosos enteros hechos a venecitas. No puedo describir lo que fue eso.
Culminamos parte del paseo tomando un café en una cafetería arriba del altar de la patria, con una vista de toda Roma antigua. Tuvimos suerte a pesar de la lluvia, ya que ayer era el día de la unidad italiana y fue feriado, así que nos ahorramos varias entradas porque eran abiertas al público en ocasión del festejo.

Quisiera contarles más o escribri más ordenado, pero el blog no me deja copiar y pegar... Hoy recorrimos los lugares que nos faltaban y nos dedicamos a tirarnos en un parque a descansar un poco nuestras doloridas patas.
La próxima crónica, supongo que será desde Florencia.
Ciao bambinos!

martes, 15 de marzo de 2011

Datos interesantes


En Roma cada baldoza, marmol con inscripción o pared, tiene la siguiente sigla: SPQR. Me devané los sesos para saber qué era. Obvio que no lo logré. La respuesta me la dio Wikipedia hace unos minutos:

Senatvs Popvlvsqve Romanvs, lo que quiere decir "El Senado y el Pueblo Romano"


También intentamos descubrimos que hay una nueva visita arqueológica para visitar cerca del Foro Romano: la cárcel donde estuvieron presos los apóstoles Pablo y Pedro. Los romanos sí que son grosos