miércoles, 13 de mayo de 2009

PLANIFICACIÓN DE LA DISPERSIÓN


Va llegando el momento de partir, y con entusiasmo, voy haciendo repaso de lo pendiente.
Entonces planifico. Planifico cómo cumplir con todo lo que aun me queda por hacer, y hasta planifico mi propia dispersión: sé que no voy a cumplir con el plan, y armo planes contingentes, plan B y hasta C. Planes de emergencia para una voluntad reacia a trabajar.
Cuando llega el día de viajar, me entrego a una planificación más interesante y creativa: cómo me arreglo lejos de casa sin las cosas que deliberadamente olvidé.

jueves, 30 de abril de 2009

PRONOSTICO: SOLEADO

Hace un par de semanas, le pregunté a La Cronista qué la seducía más de la tierra de Caín y Abel Ruz...
- Los sabores, los olores...
Pero de un tiempo a esta parte, pandió el cúnico. Nos llenan de miedos...
Los pesimistas auguran huracanes de barbijos y gel para manos.
Pero hay cosas que son imparables, mas aún allí. Lo esencial sigue siendo invisible a los ojos.

viernes, 27 de marzo de 2009

"VALS DEL EQUILIBRIO"



"Corrían los días de fines de guerra,
pasó una gaviota volando, volando..."

lunes, 2 de marzo de 2009

LOS PASOS PERDIDOS

Vuelvo, y lo necesitaba.
Algunos dicen que las cosas han empezado a cambiar, y quizás para mejor. Mi ida pareciera entonces una despedida, pero no, no lo es. Vuelvo a lo que no cambia.
Vuelvo a caminar por sus calles que no envejecen, con otra compañía.
Vuelvo a sentir el sol del trópico en las piedras del Malecón.
Vuelvo al bar donde escribía Hemingway, y quizás a la playa donde Santiago atracó el barco tras su feroz combate, a muerte como todo allí, con un pez o un imperio.
Vuelvo a ver la foto de Fidel descansando en el mismo lobby en el que descansé yo, y en el que otra vez me sentaré, para ver su foto y mi reflejo en el marmol de la pared.
Vuelvo a recorrer la Plaza de Armas entre libros de Martí y Carpentier, y es como volver sobre mis pasos perdidos.

lunes, 17 de noviembre de 2008

ALI, ALI BEREBERE



Alí.
Alí se llamaba nuestro guía. Como no podía ser de otra forma.
Así se había presentado él. Pero no sólo así: él era, decía siempre, Alí Berebere.
Berebere no era su apellido. Berebere es el nombre de una etnia autóctona de Túnez.
Según nos contó mientras caminábamos por Cartago, los Berebere habían jugado un papel clave en la Segunda Guerra Púnica. El Imperio Romano los había comprado para que iniciasen una revuelta en su propia tierra, mientras el Gran Aníbal Barca golpeaba a la puerta de la Ciudad Eterna.
- El Berebere gusta del dinero -, nos dijo con una sonrisa impecable.
Alí era alto y tostado por el mismo sol que, desde hace siglos, hace compañía a la soledad del desierto sahariano y a las ruinas de un imperio.
Y es que Cartago también fue un imperio, y aun más grande que el romano.
Tenían fama de grandes comerciantes, y así se expandieron por todo el Mediterráneo. Alí confirmaba esa fama como nadie: nunca conocí vendedor como él. Hablaba y sonreía para vender, como es lógico, pero también mentía y decía la verdad alternada y estudiadamente con el mismo afán comercial.
De entrada fue más sincero que el guía medio:
- Les voy a mostrar lo auténtico de Cartago. Esta piedra es verídica, tiene más de 2.300 años. Este empedrado, no: es réplica del de entonces.
Después, mientras íbamos en el micro rumbo al centro histórico de la ciudad, redobló la apuesta:
- Aquí no van a ver pobreza, no van a ver basura en las calles. Túnez es el país africano con mayores índices de desarrollo.
Y por supuesto que vi pobreza y vi basura en las calles. Lo vi en las calles laterales: por la avenida que avanzábamos todo lucía impecable, como Alí, como su acento español: todo en Túnez parece preparado para vender.
- Ahora vamos a bajar en La Medina, el casco histórico de la ciudad de Túnez -. Llegaba el turno de la verdad: - En La Medina están los zocos, que son los mercados típicos de aquí. Ahí podréis comprar alfombras, perfumes y cerámicas. Si queréis, podéis recorrer los zocos por vuestra cuenta y nos encontramos luego en el ómnibus. Y sino, podéis ir con Alí Berebere.
Pero Alí, como buen Berebere, no se iba a quedar allí, en la mera formalidad de la invitación. Alí Berebere tenía un as bajo la manga:
- En los zocos es fácil perderse. Hay muchas calles y muchos vendedores. Hasta los tunecinos se pierden en los zocos.
Eran las cuatro de la tarde. Faltaba poco menos de dos horas para que oscureciera.
Todos fuimos con Alí.

miércoles, 15 de octubre de 2008

DONDE TU ESTÁS, YO TENGO EL NORTE


"Desde ahora mismo y aquí

hacia donde quiera que estés,

parte de mi alma parte a tu encuentro.

Sabes que te llevo dentro mío

igual que yo sé que tu me llevas dentro."


Jorge Drexler, "Transporte"

jueves, 9 de octubre de 2008

PERTENENCIA


Nada de este paisaje me pertenece,
ni los perros que ladran a los camiones
ni los camiones indiferentes de los perros,
y sin embargo, yo pertenezco aquí.
Así somos,
desposeídos que se entregan.
La melancolía es de los álamos,
así como yo soy tuyo cuando siento
la tristeza de las cosas
cuando siento por cierto
que nada de esta tierra valdría la pena
si jamás volviéramos a nuestras raíces.